Matilde P. Montoya La Fragua

1a Médica Mexicana


Por la Dra. María Luisa Villalpando Menéndez

La mujer para ingresar a la ciencia médica ha tenido que vencer durante muchos años tabúes y múltiples perjuicios sociales y familiares; pues en el pasado no se le permitía a la mujer mexicana ingresar a las actividades de las bellas artes, pintura, escultura, música y poesía y menos desarrollar actividades profesionales en el campo de la medicina, marginando su ingreso a las universidades.

La restricción sufrida por la mujer para incursionar en los terrenos de las ciencias médicas, en la que acérrimos partidarios de la marginación femenina, expresaron públicamente sus opiniones. El sentir del gremio médico de la época con relación a que la mujer estudiara y ejerciera la medicina,

Fue hasta el año de 1887, cuando se recibió la primera médica mexicana MATILDE PETRA MONTOYA LA FRAGUA quien abrió la brecha a todas las médicas mexicanas, gracias a su tenacidad pues enfrentó el rechazo de la sociedad conservadora y machista de su época, quien puso incontables obstáculos en su camino.

Matilde, nació en la Ciudad de México el 14 de marzo de 1857; su madre Soledad La Fragua, era originaria de la ciudad de Puebla, quien al quedar huérfana, fue traída al convento de la enseñanza en la Ciudad de México, donde aprendió a leer y a escribir; a sus 11 años fue trasladada al Convento de las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul y a esta edad se le vio la responsabilidad de cuidar a varios pacientes en el Hospital de San Andrés, a los 13 años Soledad conoció a un joven militar de nombre José María Montoya de 19 años con quien se casó siendo aún una niña, tuvieron 3 hijos, un varón quien lo cuido y educó su abuela, a la segunda hija falleció a corta edad y después nació Matilde quien fue educada como hija única.

José María Montoya era un hombre conservador, quien hizo que Soledad le dedicara todo su tiempo a la pequeña Matilde, una niña muy inteligente y deciosa de aprender.

Soledad transmitió a su hija la educación que había recibido en el convento y cuanto tenía 4 años Matilde ya sabía leer y escribir, convirtiéndose en una habida lectora leyendo de día y de noche todos los libros que le conseguía su madre.

El padre de Matilde no comprendía ese interés por estudiar y discutía con frecuencia con su esposa por esto.

Pese a tener los conocimientos necesarios, Matilde no pudo ser inscrita en la escuela primaria superior, equivalente en ese entonces a la secundaria actual debido a su edad ya que solo tenía 11 años.

Con maestros particulares, Matilde termina su preparación para presentar el examen oficial para maestra de primaria en cual aprobó sin dificultad pero su edad (13 años) fue impedimento para que le dieran un puesto.

Con sus ahorros se dio tiempo para tomar clases particulares para mujeres y complementar sus estudios de bachillerato; al morir su padre Matilde se inscribió en la carrera de Obstetricia y Partera que dependía de la Escuela Nacional de Medicina, aunque las alumnas estudiaban y realizaban sus prácticas en el Hospital de San Andrés, a los 16 años recibió su título de partera.

Empezó a trabajar como auxiliar de cirugía con los doctores Luis Muñoz y Manuel Soriano, con el objetivo de ampliar sus conocimientos de anatomía, ya que en sus estudios de obstetricia solo le habían enseñado los conocimientos relativos al aparato reproductor femenino.